Antes de empezar, unos números: La broma infinita consta de 1.208 páginas, 1.092 de novela y el resto de anotaciones. Sus dimensiones son 16×24. Su peso ronda los 3 kilos. El promedio de tiempo que se necesita para leer una página es de unos 3 minutos (intentando comprenderlo todo). Eso nos da un resultado de sesenta horas de lectura invertidas para acabarlo.
Lo saqué de la biblioteca a finales de Agosto, y lo he acabado hoy mismo. Como comprobarán lo de las 60 horas no va conmigo. Después de casi tres meses cargando con el volumen, me he convertido en uno de los mayores defensores del e-erader (¿ahora lo comprenden?).
El libro, según la reseña que aparece por ahí, va de lo siguiente:
“Esta obra es una epopeya cómica de ciencia ficción acerca de una película, Broma Infinita, que hipnotiza a todo el que la ve: el público pierde todo el deseo a excepción de ver repetidamente el film. Es tanto el poder de Broma Infinita que la gente muere feliz una vez vista la película“
Según un servidor:
“No va de nada”
Entonces, ¿qué es La broma infinita?
Pues eso, una gran broma de DFW. Larga, larguísima. Brillante a veces, infumable otras. No es ciencia ficción, no es drama, no es cómica. Es una sucesión de extensas escenas, apenas dialogadas, en la que aparecen infinidad de personajes, algunos sin ninguna relación entre sí. Cientos de historias se desprenden de ellos, todas sin solución de continuidad. Se pueden distinguir tres grandes bloques narrativos, o dos y uno pequeño: Una familia de tres hermanos, cuyo padre ya fallecido era cineasta, óptico y fundador de una academia de tenis a la que asiste el hijo menor; un ex-yonki y su circunstancia en una institución de rehabilitacion de adicciones; y un grupo de terroristas discapacitados del Québec que andan a la búsqueda del Samitzdat, La broma Infinita, película rodada por el padre que tiene la extraña propiedad de desposeer de voluntad a todo aquel que la ve.
Ni tiene introducción, ni nudo, ni desenlace. Nunca sabremos que pasará con la película, si llegará o no a manos de los terroristas y si la utilizarán para dominar el mundo. Al final, cuando llevas 950 páginas y ves que la cosa no avanza, ya no te importa lo más mínimo. No hay ninguna historia que no se pueda exlicar en 400 páginas.
No lo recomiendo, creo que no merece la pena el esfuerzo. Hay cosas mejores de DFW, sobre todo sus artículos y ensayos. Como extravagancia sí, seguro que a algún gafapasta le impresiona.
He acabado muy cansado, tanto, que dimito de la novela. Muy buena tiene que ser para que me convenzan. Muchas gracias.
2/5