TecnologÃa punta
Mientras estaba Donenrikeando delante del ordenador vino a mi preclara mente una idea que quiero compartir con ustedes: Cualquier tiempo pasado fue mejor. Tecnológicamente hablando, claro.
SÃganme por este educativo recorrido por los sentidos y verán por qué digo lo que digo:
OÃdo: Hoy en dÃa tienen acceso a prácticamente cualquier obra musical que se haya grabado en toda la historia con un solo clic, o dos a lo sumo. Ya no es necesario buscar en ferias de segunda mano, comprar por correo aquella edición limitada de Japón o pedirle a su amigo el bootleg del concierto de Pearl Jam en Toronto. Y no solo eso, pueden escucharlas en el dispositivo que prefieran (ordenador, mp3, móvil, etc). El precio: merma de calidad. Según los autoproclamados entendidos, nada como el viejo vinilo. Pero ¿para qué queremos calidad si el sonido va a pasar en la mayorÃa de los casos a través de unos miniariculares de los chinos? Con 128 Kbps va que te matas.
Vista: Tenemos tres grandes apartados: fotos, pelÃculas y libros. Vayamos por partes.
Con las cámaras digitales, a pesar de tener la gran ventaja de poder disparar a un coste prácticamente cero y de procesar el resultado en un programa de edición fotográfica, nos encontramos con que el output de salida es claramente inferior al de las fotos de carrete. Esto se debe a la baja calidad de los sensores de las cámaras, que  pixelan la imagen en las ampliaciones o insertan excesivos niveles de ruido y a que la técnica actual de impresión no es tan buena como la antigua. El alto coste de los quÃmicos hace que sea preferible utilizar impresoras (pero recuerden que los precios por copia se mantienen). El bajo coste unitario del disparo, combinada con el pobre resultado producto de la baja calidad de sensores y ópticas convergen en una rebaja de los estándares de calidad. Dense un paseo por Facebook y sabrán a lo que me refiero.
Con el cine pasa algo similar, después de haber disfrutado durante nuestra infancia de sesiones de cine en pantallas gigantes, la proliferación de multisalas (más eficientes en la relacion metro / euro) redujo la experiencia. La pérdida del monopolio de la copia universalizó el acceso a las obras y permitió el visionado en los hogares. Pero por mucho plasma de 42″ y homes cinemas, si uno se baja la peli en calidad screener, va listo.
Para los vÃdeos domésticos, la calidad es aún más sangrante, si cabe. Nuestros recuerdos se tornan pixelados, y si los queremos subir a Youtube, reducidos a diez minutos.
Por último, hablemos de los libros. El eReader, o libro electrónico, traslada uno de los interfaces más antiguos de transmisión de información a una pantalla de tinta electrónica con bastantes limitaciones, por el momento. Señores que follan con libros, no me despellejen aún. Defiendo el eReader por su eficiencia, no por su superioridad frente al libro en papel a la hora de leerlo.
Pero no lo duden, este año los reyes magos van a venir cargaditos de chips.
