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Archive for 31 julio 2007

Claudia

31 julio, 2007 13 comentarios

En la calle Cäcilienstraße hay un apartamento en cuyo balcón hay una chica con un vestido de seda rojo, y una soga al cuello. La chica tiene el pelo ondulado y la mirada perdida.

Yo nunca la había visto antes, pero los que pasan junto a mí comentan “Mira, ha vuelto a salir Claudia…”. La verdad es que la miro y me da miedo.

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De puñetazo vol. V

29 julio, 2007 3 comentarios

Esta entrada vale por 5 vols de la sección.

Soy el único al que Second Life le parece el mayor globazo de todos los tiempos? Ahora la moda es estar en SL, como si fuera algo divertido. Lo peor de todo son las expectativas que se estan creando alrededor de semejante bodrio: que si marcas que se anuncian, eventos exclusivos, millonarios virtuales y gelipolleces varias.
Ya vendrán las decepciones cuando alguien se dé cuenta que es aburridísimo ir paseandose por ahí y encontrarse a gente que no quiere sexo online…

Si usted es un fan de SL tenga en cuenta que al leer este post un virus informático estará infectando su cuenta cambiando su currado avatar por este otro:

rey_principal.jpg

Categorías:Informática, Sociedad

Messenger plus live

29 julio, 2007 4 comentarios

Cuando la conocí, la chica de calcetines rayados no me cayó nada bien, pero la segunda vez que la vi me cambió la impresión. Era ligera como una pluma de mochuelo, y rebosaba fertilidad.

–Hola, ¿cómo estás?
–Bien, ¿y tú?
–Bien también. Hacía tiempo que no sabía nada de ti.
–Ya, andaba ocupada.

Cogía las bolsas con los dedos pulgar, índice y medio, y la sal se la arrancaba de cuajo desde la rodilla hasta el tobillo.

–Como se lo digas a Patricia, me vas a oír.

No sé por qué se pensaba que le iba a decir algo, como si a mí me importara lo que estaba haciendo. Decidí que esa chica no era para mí.

–Adiós.
–¡Espera! ¿Te vas para siempre?
–No, pero me voy por ahora. Quizás vuelva más tarde. Dejo aquí mis bolsas.
–Si te vas, no vuelvas más.
–A ver si te piensas que siempre voy a hacer lo que tú digas.

A ver si me pienso que algún día voy a poder dejar de hacer lo que ella dice.


Los que llegaron aquí guiados por el título de este post, pueden seguir este [enlace].

Categorías:Uncategorized

Odio everywhere

28 julio, 2007 6 comentarios

Todo buen visitante de Colonia no debe dejar pasar la oportunidad de visitar la cafetería Duddel –R y T ya estuvieron allí–. Buenos productos, buena música, buena camarera, y desde hoy, buenas frases en las puertas de los baños, que nos vienen como anillo al dedo. Procedamos a su lectura (traduzco para una mejor comprensión):

El día que tenía la sonrisa más bonita debería haberse suicidado para que el tiempo no se la arrancara con el tiempo.

Alguien con un ataque de melancolía dejó un zurullo ahí. Pasemos a la siguiente:

El día que más me amó la debí matar para que muriera con la sensación de que estaba en lo correcto.

Esta otra rebosaba ira. Me he identificado más con ella.

Si alguien muere, y era mierda, pienso, que Dios lo tenga en su gloria, y mi ira se diluye como la sal en el agua que me hierve la sangre.

Ésta la he escrito yo, con un PILOT negro y en castellano, para que los futuros visitantes de Colonia la puedan leer sin problemas.

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Estoy ahí

28 julio, 2007 Deja un comentario

Me tomo un café y me aíslo de todo y de todos. Por ejemplo, no quiero escuchar que ella se quiere disculpar de toda la mierda escupida antaño. O que él por fin se atreve a compartir lo suyo con el resto de la gente.

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Últimos coletazos

27 julio, 2007 Deja un comentario

Ayer ya finalmente explotó. Se encontró con la calle cortada por una manifestación de chicas que reivindicaban el uso de la mentira como herramienta legal de comunicación. Y la policía, que montaba un cordón de seguridad, lo redujo en un instante porque él les recriminaba aquella acción.

Porque él no sabía que la legalidad nace para garantizar la convivencia pacífica.

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Quería y no podía

27 julio, 2007 1 comentario

Una camisa salió de mi armario para decirme la verdad. Desplegó la manga derecha, luego la izquierda, luego estiró el cuello, separó los botones, pero ya nada más, porque murió ahogada en el sudor de mi cuerpo.

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